Dímelo tú

silueta hombre

Dime por qué la lluvia ya no moja mis cristales. La punta de mis dedos roza el fuego, y ya sólo siento frío. Mis pasos avanzan parsimoniosos en un resignado retroceso, una inercia paradójica, exenta de amargura y de lamentos.
Dime la forma que tienen mis heridas, esas que son desconocidas para mí… las que duelen de repente, las que me roban el aire y descargan lluvia y sal… y escuecen.
Dime si, en lugar de hablar, no es mejor tragar saliva y bajar la vista. Los sonidos me parece que ya no importan, cuando sólo escuchas un eco abismal… muy adentro. El silencio me acecha como un gigante benévolo. Dime si he de gritar… ¿Le increpo?
A partir de hoy, el sol del invierno es triste, tiñe de luz mi oscuridad, poco visible para los oteadores de cáscara; pero sólo un leve calor falso me calienta y me aclara… ¿O no?
Me invaden ideas extrañas, de dimensiones y conexiones desconocidas. Acaso mis células sean viejos arcanos instalados en superficies de hoy pero ligados a un tiempo remoto, pasado o, quizás, futuro… qué sé yo.
Dímelo tú, si es que sabes las respuestas.

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2 respuestas a “Dímelo tú

  1. A veces no hay respuestas.
    Otras solo el tiempo las da.
    Los fenómenos, todo lo que ocurre a nuestro alrededor inexcusablemente transita por el filtro de nuestra mirada y el colador de nuestro corazón.

    Le gusta a 1 persona

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