La niña

Unas trenzas desiguales,
rubias.
Una piel pálida,
suave.
La veo callada, pintando.
La observo leyendo,
perdida. O elevada.
Se pierde.
El legendario espejo
me la devuelve.
Se sienta junto a mí.
No canta, no llora.
Me coge de la mano,
sonríe y me guía.
Nuestros pasos
lentos,  firmes.
Le pregunto y
me responde,
sabia.
La busco,
se esconde.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s