El dolor

mar 7

Presentí el dolor al intuir tus armas dulces,
suavidad que me arañó las defensas que blindé.
En mis tormentas naufrago por renunciar en la lucha,
pero no es debilidad sino valentía,
de un abandonarme en un sumergir azul,
en un ahogo suspiroso, y querer seguir
con una ausencia de aliento.

Morir mil veces en el mar.
No me rescates… ¡No quiero!
No me salves del dolor, que su ausencia me mataba.

Toma mis dedos, mis manos, mis labios, mi boca,
mi piel y mi cuerpo, mi pelo y mis ojos;
eran escudos de agua clara, y ya ni son míos.
Ahora duele y vivo… Y muero en el mar,
ya no grito, ni braceo, ni tengo prisa.
Y aunque me falte el aire, te respiro,
te busco y te anhelo…Y te espero.

No vuelvo de ninguna parte, no existía ningún lugar,
solo una isla perdida que un relámpago borró.

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2 respuestas a “El dolor

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