1 de Febrero

 

espejo roto

Se busca ávidamente, entre risas y flaquezas, un espacio neutro,
donde la nada eclipse al pecado, donde los cuerpos se desprendan
de sus sombras, donde la piel y la luz importen más que la neurona,
importen más que la memoria.
Que se alce el canto suave, pero desgarrado, como increpancia del llanto,
de lo triste y de lo amargo.
Que aparezcan calles y esquinas para caminar y doblarlas contigo.

Se busca un corazón abierto, la antesala de un encuentro, labios
y lenguas que precedan a un beso. ¿Qué dirían, si pudieran ser dos?
Cuatro mitades rotas sobre una gastada alfombra.
Y encontrar un ejército de latidos y rubor.
Y darte lo que me queda, si acaso nada, y con ello paliar mis ganas.
Desnudarnos pero no de ropas y abrir el alma en canal.

Hallar un refugio pequeño, contra el viento cuando es fuerte,
suficiente para no caer, aunque el rayo nos atraviese y el hielo
congele las grietas de ese espejo destrozado.
Quisiera volver a ti, sin haber llegado a ninguna parte, sin regresar
de ningún lugar, transitar caminos para entender los bosques,
las malezas, los desiertos, los ladridos, las noches largas, los nudos fuertes.
Y cuando el vértigo en la cima me recuerde el nivel del mar,
comprender que no hay distancias ni tiempos, sólo instantes,
un reconocernos los dos, en la risa de tus ojos y en el brillo de mi voz.

 

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