Aquel minuto mío

 

pluma negra

Por aquel minuto mío,
un mar de nubes no es suficiente,
un cielo entero no basta.
Y todas las cosas parecen
cambiar de lugar,
el vuelo del ave
que se precipita, el golpe seco
contra las piedras, y el funesto aleteo
suave y final. Ya inútil.
La fuente invertida que engulle su manantial,
los acordes mudos de tu risa olvidada.
Fui la brevedad de lo pequeño,
ahora inmensidad vacía, templanza hueca.

Por aquel minuto mío,
lodo sobre asfalto que ya no quema,
y besos como morir un poco.

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